Un atlas es una colección sistemática de mapas de diversa índole que contiene una capitulación de distintos temas de conocimiento como la geografía física, la situación socioeconómica, religiosa y política de un territorio concreto.
El término atlas proviene de la mitología griega en la que Atlas o Atlante (en griego antiguo ‘el portador’) era un joven titán al que Zeus condenó a cargar sobre sus hombros los pilares que mantenían la tierra separada de los cielos. Sin embargo, según explicaba Gerard Mercator al frente de su propio Atlas de 1612, el nombre aludía no al personaje mitológico sino a la cordillera, y a un rey y astrólogo norteafricano cuyo deseo era transformarse en montaña para abrazar el cielo.
Los atlas se pueden clasificar de acuerdo a determinadas características:
Según su extensión:
- Universales (Mundiales)
- Nacionales
- Regionales
- Comarcales
- Locales
Según el tipo de información:
Según el soporte en que se presentan:
- Impreso sobre papel.
- Sobre soportes electrónicos o en Web
Un Atlas Nacional constituye una síntesis de la realidad física, social y económica de un país, por lo que reúne toda la información geográfica necesaria para una adecuada toma de decisiones, tanto públicas como particulares. Sin embargo, es mucho más que eso: es un compendio del conocimiento sobre el territorio, sobre las modificaciones que la actividad humana ha producido en él y sobre las relaciones entre la inteligencia, la voluntad y la naturaleza. En todo caso, es una exposición rigurosa y objetiva que describe con criterio científico el relieve, el clima, las ciudades y sus habitantes, y la distribución de los recursos; en definitiva es un espejo del país. Un ejemplo de atlas nacional es el Atlas Nacional de España, encomendado al Instituto Geógrafico Nacional (IGN) por acuerdo del Consejo de Ministros de 1986.